Las Empresas B representan un nuevo paradigma empresarial que va más allá de la mera obtención de beneficios financieros. Estas organizaciones buscan priorizar la rentabilidad económica y el impacto social de manera simultánea, transformando la forma en que entendemos el éxito en los negocios.
Con una comunidad global activa en más de 70 países y 150 industrias, las Empresas B están redefiniendo la relación entre empresas y sociedad, promoviendo un modelo sostenible y equitativo.
Una Empresa B (B Corp) es una entidad con fines de lucro que adopta un propósito socioambiental claramente definido en sus estatutos. La certificación B, otorgada por B Lab, reconoce a las organizaciones que demuestran altos estándares en desempeño social y ambiental y mantienen un compromiso con la transparencia y la gobernanza ética.
Este modelo exige incorporar cuatro elementos centrales: propósito socioambiental, requisito legal, certificación y sentido de interdependencia con una comunidad global de cambio.
Convertirse en Empresa B requiere un proceso riguroso que suele extenderse por al menos 12 meses. Los puntos clave son:
Este ciclo continuo impulsa a las empresas a evolucionar sus prácticas y adaptarse a nuevos desafíos sociales y ambientales.
Las Empresas B evalúan su desempeño en función de los criterios ESG, agrupados en tres categorías principales:
Además, deben publicar reportes verificados de forma independiente y mantenerlos accesibles al público para garantizar la rendición de cuentas.
Las Empresas B no sacrifican la rentabilidad; al contrario, el enfoque en triple impacto se traduce en ventajas competitivas y resiliencia frente a crisis. Al generar confianza y lealtad, atraen inversores que buscan modelos de negocio responsables y consumidores comprometidos con la sostenibilidad.
Entre los beneficios más destacados se encuentran:
El ecosistema de Empresas B ha experimentado un crecimiento notable. En América Latina, se proyecta que en 2025 unas 1.000 nuevas empresas soliciten la certificación, de las cuales cerca de 30 podrían lograrlas solo en Colombia.
Marcas como Patagonia, Ben & Jerry’s, Natura, Danone y Algramo ejemplifican cómo la certificación B impulsa la innovación y la reputación de marca.
A pesar de su expansión, las Empresas B enfrentan desafíos significativos. El proceso de evaluación es exigente y detallado, requiriendo la recopilación de datos en cinco áreas clave: gobernanza, colaboradores, comunidad, medio ambiente y clientes.
Las grandes multinacionales y los sectores regulados pueden encontrar requisitos adicionales, y muchas empresas emergentes aún no cumplen el mínimo de un año de operación necesario para iniciar el proceso.
Sin embargo, su influencia en legislaciones y mercados va en aumento, impulsando políticas públicas que reconocen formalmente el valor de los modelos de negocio orientados al propósito.
La expansión de las Empresas B forma parte de un movimiento global hacia un capitalismo regenerativo, donde el éxito se mide no solo por resultados financieros sino por el bienestar de las personas y el planeta.
Este cambio cultural refuerza la idea de que es posible contribuir a una economía inclusiva y equitativa mediante la combinación de la rentabilidad y un propósito claro.
Al integrar estos valores en su ADN, las Empresas B inspiran a otras organizaciones a repensar su impacto y a participar activamente en la construcción de un futuro sostenible para las próximas generaciones.
Referencias