Las commodities son el latido económico que revela las tendencias, tensiones y oportunidades de nuestro mundo interconectado.
Desde el crudo que impulsa ciudades hasta los granos que nutren poblaciones, estos recursos determinan precios, flujos comerciales y políticas.
Las materias primas —energía, metales, productos agrícolas— representan cerca de un tercio del comercio mundial y son termómetro de la inflación, el crecimiento y la estabilidad política.
Un shock en el precio del petróleo, un nuevo arancel o una sequía extrema pueden alterar mercados globales y las cuentas nacionales de exportadores e importadores.
Más del 60% de las exportaciones de mercancías de un país provienen de commodities si este se considera “dependiente”.
En el mundo en desarrollo, 95 de 143 países cumplen este criterio y más del 80% de las naciones menos desarrolladas están expuestas a la volatilidad externa.
Este riesgo se traduce en ciclos de auge y caída de ingresos, que impactan directamente en servicios sociales, inversión pública y deuda.
En la última década, el comercio global de mercancías subió 25.6%, pero el de commodities solo 15.5%, lo que refleja cambios estructurales y tecnológicos.
Asia y Oceanía lideran con 37.1% de las exportaciones, impulsadas por los países del Golfo Pérsico. África ha disminuido su participación en 5.6% por la caída del petróleo.
El dinamismo de precios y flujos se explican por múltiples ejes:
Estos elementos moldean la oferta, la demanda y la formación de precios en tiempo real, exigiendo adaptación constante.
El índice global de precios de commodities, 45% por encima del promedio 2015-2019, podría caer un 7% en 2025 y otro 7% en 2026.
Los principales movimientos sectoriales incluyen:
En metales, cobre y aluminio seguirán siendo demandados por la transición energética, aunque el riesgo de escasez aumenta.
El oro, refugio ante incertidumbre, podría subir un 40% en 2025 y otro 5% en 2026 por compras de bancos centrales.
Los índices de “stocks-to-use” de soja y maíz alcanzan máximo de 17 años, garantizando inventarios holgados.
El arroz se abarata gracias a la eliminación de restricciones en India, mientras trigo y maíz podrían subir, pero lejos de los niveles 2021-2023.
Sin embargo, problemas climáticos y de producción en cacao, café y granos generan volatilidad y ponen en riesgo la seguridad alimentaria.
La digitalización revoluciona las cadenas de suministro de metales, con cartas de crédito electrónicas y plataformas blockchain.
Emergen modelos contractuales flexibles:
Estos avances buscan mejorar la transparencia y eficiencia, reduciendo cuellos de botella y riesgos de crédito.
Los principales riesgos a la baja incluyen:
Al alza, podríamos ver:
La historia de las commodities nos enseña la necesidad de adaptarse. Los países dependientes deben diversificar economías, invirtiendo en valor agregado y cadena local de suministro.
Para empresarios y gobiernos, la recomendación es clara: fomentar alianzas público-privadas de largo plazo, impulsar la digitalización y desarrollar industrias limpias que reduzcan la exposición a precios volátiles.
En este viaje, las materias primas seguirán siendo el pulso de la economía global y, bien gestionadas, serán motor de progreso, innovación y estabilidad para las próximas décadas.
Referencias